Libertad para Orlando Zapata Tamayo.


El preso político cubano Orlando Zapata Tamayo después de superar dos meses y medio en huelga de hambre por el reclamo de sus derechos y dignidad, se encuentra en un crítico estado de salud, en estos momentos la policía política al servicio de la dictadura, lo tienen tirado a su suerte en un hospital de ciudad de la habana, deseando mas su muerte que su recuperación, por lo que hacemos un reclamo urgente a la opinión publica mundial para que pidan su libertad inmediata e incondicional.

Al santiaguero Orlando Zapata Tamayo de 42 años de edad hijo de una madre coraje, Reina Tamayo Danger integrante de las damas de blanco, le han impuesto una serie de condenas desproporcionadas, por el único hecho de pronunciar abiertamente su criterio (gritar a viva voz ABAJO FIDEL) delante de militares y esbirros al servicio de la dictadura, en Cuba país que dista años luz de respirar libertad y democracia estos actos cívicos no se perdonan, a Orlando le quieren hacer pagar algo que no es delito, este cubano digno que encarna el espíritu indomable de Boitel sabemos que no se pondrá de rodillas ante sus verdugos, es por ello que pedimos encarecidamente a los políticos y personalidades mundiales que ejerzan su humanidad y se unan al reclamo de la libertad para nuestro hermano.
 
El día de mañana en una Cuba libre, habría que tomarse muy en serio cuales de los jueces, abogados y fiscales que practicaron y administraron el castigo dentro de la dictadura, podrían continuar ejerciendo su oficio y a cuales seria muy justo devolverles las crueles condenas que otorgaron a los ciudadanos nobles en juicios amañados, para satisfacer las ansias de sangre y odio que como cuota dantesca, les reclama sistemáticamente su amo en jefe, el dictador, para así poder seguir ejerciendo su oficio, el crimen en forma de ley.

Ver además Carta abierta a Nadine Gordimer por Zoé Valdés. 

Justicia, Patria y Libertad

Justicia ¿dónde estabas cuando te hablaron de Cuba y su cruel sistema dictatorial?
Ausente, distante, ciega, sorda quizás.
Es muy fácil, sumamente fácil dar la espalda a los desposeídos, aliarse a los matones de turno que ostentan el poder, para conseguir beneficios económicos. Así va el mundo moderno de hoy, lo que se impone es lo épico, hacerse la foto junto al matón de turno y luego aparecer en el titular que recorre medio mundo en la presa libre de expresión, pero esclava de los intereses económicos y políticos.
El mundo va muy mal si espera a socorrer solo lo que salta a la vista de todos, lo que no se puede amañar, enmascarar o esconder, los desastres llegan por cualquier vía, por la natural (terremotos, huracanes) a nuestro país le ha llegado por la vía política (encarcelamientos, represión, corte de libertades, hambruna, ineficiencia económica) Cuba sufre un desastre de incalculable magnitud, pero ahí están todos observando con extrema pasividad y los incautos hasta se atreven a la alabanza de este horror.
Parece que el interés económico todo lo puede, cuánto dolor e impotencia debe sentir un ser humano tirado a su suerte en una mazmorra, cumpliendo una condena desproporcionada por haber cometido un acto totalmente lisito, defender sus derechos y libertades, hacer uso de la expresión para decir lo que siente, no sé que resulta más doloroso, morir repentinamente por la acción violenta, por un terremoto o poco a poco en una cárcel rodeado de tratos crueles, inhumanos y degradantes.
A los cubanos nos duele y mucho el tiempo, parece que fue ayer cuando se desato el primer éxodo masivo conocido por “El Mariel” en aquel entonces los que poseían la mayoría de edad (21 años) para decidir si se iban o no libremente, ahora tienen 51 años, unos han pasado toda una vida en el extranjero, alejados de sus seres queridos y de la amada tierra que los vio nacer, otros los que optaron por quedarse, a lo mejor pensado ilusamente que al horror le quedaba poco, han visto como ha pasado su vida sin ver el añorado reencuentro con sus familiares y amigos exiliados, sin obtener ningún beneficio o prosperidad. A cambio ya han entrado ambos colectivos (los de allá y los de aquí) en la cuenta atrás de esta sola y única vida que se nos otorga en la tierra a todos los mortales.
¿Qué le queda por hacer a esta generación? Esperar pacientemente, unos desde su libertad, otros desde el cautiverio de la expresión y la acción. Es justo resignarnos a la violencia que está ejerciendo a diario la dictadura y sus lacayos contra los opositores para evitar el cambio tan necesario dentro de la isla. O sería más justo y efectivo ejercer todos nosotros la violencia para precipitar ese cambio.
¿Hay que dar un manotazo en la mesa política mundial, para que se nos oiga?, ¿Es aconsejable abandonar un poco la prudencia y moderación en los diferentes ámbitos políticos, para que se nos tenga más en cuenta?
¿Qué hacer cubanos? Nosotros podemos, somos un gran ejercito de millones de exiliados, unámonos todos por un solo propósito, lograr una patria libre. Dejemos a las nuevas generaciones este gran legado, un país auténticamente libre y soberano.

Paseo por el Malecón



Ya cae la tarde sobre la ciudad, deambulo a solas con mi armadura ósea por esta calle tan famosa y plural, testigo de carnavales, de la ira popular contra la dictadura de los Castros y de la botadura de unas cuantas balsas que emprendieron el camino de la libertad, de edificios en ruinas que serpentean con un paralelismo perfecto a su acera opuesta que detiene y somete la braveza del mar Caribe por estos tiempos otoñales, con su mole de piedra y hormigón que cohabitan en perfecta armonía en esos arrecifes testigos de toda la historia de la ciudad, esa calle donde la falta de constitucionalidad atropella a putas y chulos, a bisneros y traficantes que desafían la vida y las férreas ordenanzas dictadas por el verde olivo supremo en su afán para tratar de poner orden, en un desorden y desigualdad sin igual creada por el mismo y su aberrante modo de administrar hasta el oxigeno que se respira, pero pese a todo esa gente están allí inamovibles desafiantes luchando a brazo partido para vivir un punto por encima de la miseria media nacional.

Me salpica el salitre y me deprimen los ruinosos edificios otrora orgullo de la ciudad, convertidos ahora en barracones mugrientos y moles de escombros que dan albergue a los que han tenido que renunciar forzosamente a su futuro, a esos esclavos modernos sin grilletes sometidos a una absurda ideología que solo deja margen al desamparo y a las escaseces de todo tipo, a esa gente, mi gente, que es obligada a vivir por decreto en libertad condicional que no se le permite la disensión, ni el pensar, que al intentar quebrantar esta condición se le otorga un castigo cruel y degradante sin derecho a reinserción social.
Avanzo y la muchedumbre que trafica con todo tipo de prohibiciones va en aumento, voy recibiendo a lo largo de mi paseo vespertino todo tipo de proposiciones unas muy nobles, otras más desesperadas y deshonestas pero todas entrañan un mismo peligro la prisión inmediata, sin derecho a la presunción de inocencia ni a juicio justo e imparcial.
Voy de cara a ese sol que con mucha pereza se va perdiendo por el horizonte diviso entre olas y espuma del rompiente varias gaviotas que ostentan y hacen gala de lo que toda esta muchedumbre añora, la autentica libertad, ya me acusa un poco el cansancio estoy a la altura que ese oprobioso trozo de tierra mal llamado tribuna antimperialista que se auto fabrico el señor imperial de la isla cual pirámide de la cultura egipcia para enaltecer su ego personal, observo que ostenta desafiante y ofensiva muchas banderas cual manto de luto con una estrella solitaria blanca en el centro de tanto negro, banderas irreconocibles sustituyendo a mi bandera cubana, no sé qué significan estos trapos dentro de tanto absurdo y represión, trato de contarlas y me mareo, me molesta su ruido pero me ofende mas su monocromía, reflexiono volátilmente y me pregunto a mi mismo porque tanto odio y saña contra todo un pueblo indefenso solo a cambio de salvaguardar el bienestar de una sola familia con apellido corto y de origen prerromano-gallego y significado militar.
Ya voy rebasando el ignominioso lugar y descubro el porqué de tanto absurdo, ante mí una pantalla que mueve letras con mensajes muy importantes para todo mi pueblo. articulo 19  Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.  
Ya estoy muy cansado física y mentalmente, me detengo ante un grupo de jóvenes que guitarra en mano hacen la historia de estos tiempos y desafían al señor imperial que les quiere pisotear sus ideas y pensamientos, termino con ellos dándome un baño de juventud, chispa e tren y cantando a viva voz ya avanzada la noche, lucha tu yuca taino, lucha tu yuca, que el cacique esta que delira….