Celia, al ver los cohetes que tiraron
en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que
están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra más
larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ése
va a ser mi destino verdadero.
Fidel Castro
Carta a Celia Sánchez desde la
Sierra Maestra, 5 de junio de 1958
Todo comenzó por culpa de ellos, de esa generación que el 1º
de enero de 1959 tenía 21 años o más, ellos los que en aquel trágico día tenían
mayoría de edad y eran consientes de sus actos fueron los que dieron el visto
bueno al descalabro que mas victimas se ha cobrado en el territorio nacional
cubano, pocos fueron los que reaccionaron, pocos fueron los que se alzaron y
combatieron al nuevo tirano, la mayoría en aquel entonces asentía con fervor a
todo lo que dijera el mafioso en jefe y sus matones. ¿Por qué lo hicieron? No
sé porque lo hicieron, esa es la respuesta que hoy continua pendiente y solo
ellos los que tenían la mayoría de edad aquel día maldito de enero de 1959 la
pueden dar. Que les paso ¿Envidia? ¿Resentimiento? ¿Desconocimiento? ¿Odio?
¿Analfabetismo político? ¿Manipulación? Nadie sabe en realidad que paso,
hipótesis hay miles pero las hipótesis no son respuestas certeras, son
suposiciones sin prueba que se toman como base de un razonamiento.
En Cuba hoy está muriendo una de las generaciones que más
daño material y humano le ha infringido al país, la revolución cubana nació en
1959 para matar a una dictadura existente, en una suerte de quítate tú para
ponerme yo, y el aparente noble intento resulto en el nacimiento (o
suplantación, diría yo) de otra dictadura mucho más violenta y totalitaria que
la que le antecedió, una cruel dictadura que ha procurado y lo continua intentando hoy,
matarnos a todos los cubanos, pero no matarnos de una forma convencional, su
crueldad va mas allá cuando lo que quieren es matarnos en vida, anularnos como
seres humanos donde quiera que estemos ya sea dentro de los barracones
ejerciendo como esclavos o fuera como cimarrones libres, allí donde estemos en
este mundo, detrás tendremos la sombra vitalicia del matador dictatorial
asechando cada paso que demos.
Hoy toda una generación de viejos enfermos y seniles, esos
que celebraron el triunfo de la infamia nacional a golpe de carnaval por las
calles cubanas, ven como se va apagando su existencia a la vez que sienten una
gran desolación al reparar en su entorno y ver que herencia dejan a las nuevas
generaciones, un país desolado con un paisaje lunar y árido donde en solo 53
años de existencia el árbol nacional paso de ser la Palma real para convertirse
en el Marabú. Donde los barrios se han convertido de viviendas perfectamente
alineadas y pintadas en montañas de escombros y desechos insalubres. Donde dar
los buenos días es menos respetuoso que mandar pa´la pinga a un vecino. Donde
pedir permiso no es necesario porque no existe el respeto por lo ajeno, ni hay
espacio para la convivencia en paz.
Resulta cuanto menos incomprensible que algunos de estos
ancianos desde la indigencia más brutal y desde el más absurdo servilismo
continúan defendiendo al malvado y aniquilado dictador y su dictadura no sé si
lo hacen por instinto animal o por acusada demencia senil, estos abuelos han
visto fragmentarse su familia, emputecerse primero sus hijos, luego sus nietos y
tienen muchos motivos para avergonzarse de la vida que se han dado a sí mismos
y de la que le dejan a sus hijos y nietos, una sociedad embrutecida, decadente
y sin futuro a 50 años vista.
Raúl Castro y su élite hoy en el intento de sobrevivir en el
poder lo único que hacen es retardar el momento de su muerte y prolongar en el
tiempo la decadencia social. Siempre soñando desde el abismo con su idea del
comunismo totalitario que en la práctica no es más que la utopía más aberrante,
el más allá de los perversos, el cielo de los irresponsables, el paraíso de los
egoístas más radicales, el mundo imaginario de los que sueñan con desafiar la
lógica de la naturaleza humana.