Esta mas que comprobado que los Castro se morirán en el poder, las noticias esta semana que anuncian la autorización de la venta condicionada de bajareques en ruina y fotingos destartalados ha provocado una alegría sin igual en los inditos, tanto los recluidos en el panóptico caribeño como los que se han ido a Miami o el mundo para comer mejor, entiéndase pedir asilo alimenticio.
No me quiero ni imaginar si mañana quitaran la tarjeta de autorización de salida la algarabía que se formaría, que bien calibrados tienen los hermanos Castro a sus esclavos mas acólitos, estos 52 años de esclavitud, totalitarismo y opresión le han servido a muchos para crearse una dependencia perniciosa del sistema castrista, muy recientemente hemos sido testigos de actitudes solo catalogables por un psicólogo o psiquiatra experimentado, asistimos a la liberación de personas a los cuales usted le abre su jaula y son incapaces de volar a la libertad, otros avivan su voz y alzan enérgicamente sus reclamos (aquí, en el caimán no lo hacen porque saben los que les puede costar) de consolidarse como mulas y proveedores de poca monta enmascarándose con los sentimientos familiares, retorcido orgullo deben sentir nuestros verdugos al ver que su trabajo de degradación y de anulación de seres humanos ha dado y sigue dando buenos resultados.
Los hermanos Castro tienen como regla número uno en su estrategia para desacreditar el autentico exilio la distracción y siempre intentan sus objetivos proclamando supuestas leyes que no son más que aspirinas o remiendos insignificantes a los males mayores, pasando siempre por alto la ley suprema, que no es más que la necesaria libertad total y el consiguiente cambio de gobierno.
La regla numero dos la desarrollaron desde el día que secuestraron a todo un país en enero de 1959 y consiste en crear muchos problemas políticos y sociales para inteligentemente causar un caos y cierta indignación en los inditos con el único fin de que ellos mismos fueran los que dieran el visto bueno al totalitarismo y la esclavitud que disfrutan hoy obligadamente como disciplinados corderos.
Nos enseñaron a leer y a escribir pero no nos permitieron señalar la ignorancia y la mediocridad de los que nos dirigían, se nos prohibió quejarnos de los métodos utilizados para el control y la esclavitud generalizada. Teniendo en cuenta la mayor mediocridad e ignorancia se no fueron entregados los pocos artículos de primera necesidad que tuvimos, en aquelarres orquestados por la CTC, donde chivatearse mutuamente se convirtió en un modo de vida pobre y oportunista pero valido para tener un televisor ruso en blanco y negro.
Y ahora, hoy pretenden nuevamente echarnos a fajar, esta vez en el exilio con un aluvión de desfondados estomacales y pacotilleros de poca monta, que nos han exportado y que han sido acogidos aquí por una multitud de cubanos que con tremendo derroche de decoro y sacrificios han levantado toda una prospera urbe donde antes a penas había nada, nos intentan aplicar la regla número uno con su ejército de ignorantes y mediocres, haciéndonos ver que es doloroso pero necesario hincarnos de rodillas ante nuestros verdugos para no perder el vinculo familiar con la isla, nos jodieron la vida dentro de Cuba y pretenden amargarnos nuestra existencia en el destierro, pero no lo lograran si hay que levantar nuevamente el machete de las prohibiciones, que se levante y los que extrañen a su familia o al presidente de su CDR que retornen a la isla y que sigan allí ejerciendo su esclavitud con el decoro propio de un perro manso. Esclavo nací, desterrado moriré, pero para atrás ni para coger impulso.






