Las dictaduras se tambalean y caen cuando la población se les enfrenta desafiante y movilizada, aunque a la vista de todas las personas estas dictaduras den una imagen de inexpugnabilidad y firmeza.
El derrumbe de la dictadura cubana dará paso a la erradicación de los problemas más acuciantes de la sociedad cubana actual como son la pobreza, la corrupción e ineficiencia burocrática, la opresión y el sufrimiento. Se frenara la destrucción del medio ambiente que sera una de las herencias más graves que heredaremos de ese régimen brutal y brotara una sociedad que aunque no sea perfecta abrirá el camino para la reconstrucción del país con solidas bases democráticas, libertades y justicia social políticamente correctas.
La población cubana por largos años ha sido penetrada ideológicamente (convertida en una masa de individuos manipulados y aislados), incapaces de trabajar juntos para conseguir su libertad, de confiar los unos en los otros y hasta de hacer algo por propia iniciativa. ¿Cómo vencer el miedo y la habitual obediencia?, he ahí el gran reto de la sociedad cubana actual.
Ese obstáculo que esta plantado en medio obstruyendo el camino a la libertad siempre ha tenido disimiles evasivas en nosotros los cubanos, porque pensamos que no tenemos capacidad para enfrentar a la feroz dictadura de los Castro, desconfiamos razonablemente ya que creemos no ser lo demasiado fuertes para causarle un gran problema de desestabilización a la dictadura, justificado por el horror vivido durante estos largos 52 años y por eso no acabamos de interiorizar la necesidad de enfrentar y eliminar de nuestras mentes esa obediencia instintiva y el miedo desmedido, para poder lograr el objetivo primordial que consiste en llegar al final del camino a la libertad.








