Como creer que Cuba es un paraíso socialista, como hacer que el mensaje funcione y sea valedero, con edificios cayendo a una frecuencia semanal, con ciudadanos que luchan por cambiar las cosas allí que mueren de forma dramática, que caen como moscas de la manera más turbia, en manos de doctores que han vendido la ética a su amo, para no poner en peligro sus misiones internacionalistas, que concluyen en un esperpéntico trafico de pacotilla o en una escurridiza y secreta petición de asilo en cualquier embajada de USA o hasta en sus propias fronteras.
Cuando y como poner freno a la cúpula geriátrica que mangonean a su antojo el poder, especialistas en consignas, en mensajes crípticos y dueños en exclusiva de un aparato de violencia enmascarado con un disfraz de pueblo enojado y enardecido. Leyendo el desiderátum de la élite castrista es fácil darse cuenta a priori que son mucho más malos e ineficientes a la hora de reconstruir, a la hora de hacer cosas socialmente buenas, de por lo menos intentar levantar un país que ellos mismos han convertido en una inmensa montaña de ruinas por la avaricia de priorizar llenar sus bolsillos, no hacen ni harán nada, dan por hecho que la muchedumbre se conforma con la insalubridad espiritual y la desesperanza crónica vitalicia.
Como creer que exista un bloqueo o siquiera un embargo y que este sea efectivo cuando a escasos metros de la pobreza más omnímoda se levantan espacios con micro climas capitalistas de una bonanza y desarrollo ignominioso, donde no falta de nada para la élite y los portadores de moneda dura, auténticos lupanares de derroche, buenas comidas, alcohol, sexo y drogas de calidad, espacios reservados con fiestas y diversión a todo tren donde se entremezclan y comparten espacio los extranjeros con la cúpula gobernante y los ladrones mas emprendedores, mientras los ciudadanos de cuarta categoría, auténticos desgraciados (en su condición de honrados) por formar parte de esa mayoría desahuciada y desprotegida, solo les queda la opción de contemplar, solo eso, contemplar y observar que es la vida y cuáles son sus placeres y beneficios para el resto los mortales a los que ellos nunca tendrán derecho por decisión expresa de su dueño.
Los nacionales cubanos aprenden desde temprana edad la disciplina del “NO, TU NO” y desde su maltrecha vida se atrincheran en la sumisión, cohabitan en una obligada simulación y esperan pacientemente hasta que llega el momento de dar el salto a la libertad ya sea en una balsa aérea o marítima.
Nada se puede esperar de esa puesta en escena llamada “Conferencia del PCC” todos allí saben que es una falsa mas, otra muralla que borra la opción de un cambio, porque en los planes amañados de la élite la podredumbre social (condición impuesta a todos los cubanos) no cuenta para nada, el mensaje que envía la dirigencia dictatorial es bien claro.
Si naciste esclavo, esclavo morirás.
Es por eso que allí nadie puede tener en sus planes de futuro enfrentar tan siquiera con palos y piedras a la poderosa élite mafiosa, que compran con jabitas y otras bisuterías mas baratas que un espejo a sus matones oficiales, a sus adláteres incondicionales que fingen dar la vida por sus amos, todo esto a cambio de una vida más pasajera dentro del barracón, que les permita esquilmar con más facilidad las migajas que va dejando caer la familia imperial con los sobrantes de su opulenta vida de egoísmos y excesos.








